sábado, 16 de enero de 2016

Vivamos la misericordia

“El nombre de Dios es misericordia”. Papa Francisco 

Fuente imagen: elcatolicismo.net

Estos son tiempos en que a todos nos urge revisar nuestras actitudes y reforzar nuestras aptitudes para actuar con justicia y caridad ante el sufrimiento y las desgracias ajenas. Si el amor es lo que nos mueve al afecto hacia los demás y la compasión es lo que nos mueve a sentir su dolor como si fuera nuestro; la misericordia debe ser lo que nos mueve a actuar con amor y compasión con todo aquel que lo necesite. En otras palabras, la misericordia es amor que nos lleva a la compasión y compasión que nos lleva a la acción; a no quedarnos en la indiferencia, el silencio o la omisión ante los padecimientos ajenos. La perfección de la caridad, el carácter incondicional del amor y la belleza de la bondad, se resumen en una palabra y esa palabra es: misericordia.

No hay límites para la misericordia y nuestras buenas acciones, grandes o pequeñas poco a poco van transformando el mundo aunque a veces no lo notemos. Ciertamente, ante tantas necesidades nuestros esfuerzos se verán insuficientes y ante tantas limitaciones que tenemos es normal sentirnos impotentes, pero eso no nos debe desanimar al momento de hacer nuestra parte y contribuir con nuestro granito de arena reflejado en actitudes solidarias y desinteresadas. 

El mundo nos necesita a ti y a mí, con lo poco o mucho que tenemos, pero con todo lo que somos y lo que podemos dar y hacer para mejorar la vida de aquellos que claman nuestra ayuda. Tengamos presente que no es necesario ir muy lejos para actuar con misericordia; seguramente nuestra propia comunidad o incluso nuestra propia familia demandan de nosotros la urgente práctica de esta virtud, manifestada a través del perdón, la caridad y la concordia fraterna. 

Entonces, el tiempo es ahora ¡a vivir la misericordia actuando con justicia, amor y compasión!

No hay comentarios:

Publicar un comentario